Dentro de sus hitos técnicos destacó el cambio del partidor líquido de la correa Overland, clave para la continuidad operacional del chancado.


La primera mantención mayor del año en la Concentradora contó con la participación de cerca de 1.900 personas en general y 42 empresas colaboradoras, concluyó dentro de la planificación y sin accidentes. La detención programada permitió ejecutar trabajos estratégicos orientados a fortalecer la confiabilidad de los equipos críticos para la producción.
Entre las intervenciones más relevantes destacó el cambio del partidor líquido que gobierna los tres motores de la correa Overland, equipo esencial para la operación del área de chancado. El trabajo se extendió por tres días y medio y culminó sin dificultades en su puesta en marcha.
Este hito se logró gracias al liderazgo técnico y la ejecución en terreno de las personas, como el ingeniero senior DCS, Osciel Arraigada, quien tuvo un rol protagónico al asumir la integración y coordinación del sistema de control, resguardando cada etapa del proceso antes de la partida definitiva.
La técnica eléctrica en mantenimiento, Joseline Galeno, asumió la supervisión interina, exclusiva para este trabajo y coordinó las maniobras críticas. “Planificamos cada paso y revisamos cada condición antes de energizar. El equipo trabajó con foco y disciplina, eso permitió una puesta en marcha sin eventos”, destacó.
Trabajo previo clave para el éxito
El especialista eléctrico, Álvaro Riquelme, quien también fue uno de los líderes de la ejecución en terreno, destacó el enfoque que marcó la diferencia: “Formamos equipo, conversamos antes de intervenir y dirigimos bien la actividad. Todos sabían lo que tenían que hacer”.
La gestión comenzó mucho antes de la detención programada. La planificación exhaustiva y las pruebas previas fueron clave para el éxito de esta intervención.
El ingeniero senior eléctrico e instrumentación, Rodrigo Martínez, quien participó en la coordinación técnica, lo resume con claridad: “El trabajo previo es un 60 o 70%. La ejecución es el otro 30. Si uno falla, el resultado no sale. En este caso el trabajo salió a la primera y sin impacto en la seguridad ni en la producción”.
Optimización
El partidor líquido cumple una función esencial: limita la corriente de partida de motores de alto torque. Por eso, renovar el componente permite contar con mayor información para monitorear el desempeño y responder de manera más oportuna ante posibles desviaciones.
“El equipo presentaba pérdidas de agua y fallas estructurales que podían poner en riesgo la producción”, explicó el ingeniero senior eléctrico e instrumentación, Alejandro Barraza. “Con esta mantención aseguramos una actualización en control y estructura, y garantizamos un 2026 sin inconvenientes”.
El nuevo partidor líquido proyecta entre 15 y 20 años de operación estable y fortalece la continuidad operacional del chancado, en un escenario de importantes desafíos productivos para la Compañía.

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