Jorge Bermúdez: “Buscamos que PAO y Nueva Centinela estén sustancialmente avanzados a final de año”

A diferencia de lo ocurrido para la Pandemia del Covid -19, Antofagasta Minerals está buscando acelerar el desarrollo de los proyectos para evitar que se vean afectados el próximo año si los efectos del conflicto en Medio Oriente se extienden. Sobre eso y las consecuencias del contexto internacional conversamos con Jorge Bermúdez, vicepresidente de Proyectos.

¿Qué amenazas representan los efectos de la contingencia internacional para el desarrollo de los proyectos Adaptación Operacional y Nueva Centinela?

Los proyectos en general son extremadamente sensibles a varias cosas, como el aumento en el precio de los combustibles y el aumento de costos debido a la inflación. O sea, los efectos que está teniendo el conflicto en Medio Oriente les están pegando directamente a ambos.

Hay además una tercera arista que nos impacta y que se relaciona con el traslado de los proveedores, es decir, si es que llegase a haber problemas para ingresar a personas desde fuera del país.    

¿Qué acciones se están tomando para enfrentar estos riesgos?

Tenemos un plan para enfrentar esta contingencia, a partir del cual hemos definido planes de acción en diferentes niveles para hacernos cargo de los tres riesgos que mencioné en forma preventiva y considerando que esto puede durar más o menos tiempo.

En la parte de combustible, estamos verificando cuáles son los contratos que más se pueden impactar y le estamos dando prioridad a los contratistas más pequeños, a los locales, monitoreando permanentemente.

En cuanto a la inflación, lo que estamos haciendo es buscar ahorros y ya hemos identificado potenciales ahorros y sinergia en los proyectos.

En lo que tiene que ver con traslados de personal, estamos habilitando en ambos proyectos la posibilidad de que los contratistas puedan dar apoyos remotos, sin tener que ir a terreno.

Durante la pandemia algunos proyectos se ralentizaron, ¿es una alternativa hoy?

No, hoy estamos haciendo todo lo contrario, nos encontramos acelerando. Buscamos que PAO y Nueva Centinela estén sustancialmente avanzados a final de año, para evitar que se vean afectados el próximo si es que esta contingencia se extiende.

El 2026 es un año clave para ambos proyectos, por eso estamos buscando cómo terminamos las áreas más críticas de PAO y Nueva Centinela, para comenzar con los comisionamientos.

¿Cuáles son los principales riesgos para cumplir los plazos?

La productividad siempre es un riesgo. Hoy en ambos proyectos estamos teniendo una productividad razonable, que va en línea con lo que estimamos y con los presupuestos.

Tenemos los materiales que necesitamos para las respectivas obras, eso no es una preocupación. Nuestro foco hoy es mantener nuestra productividad.

¿Qué destacaría de la forma en que se han desarrollado estos proyectos?

Yo diría que hoy podemos decir que estos proyectos van bien gracias a que fueron muy bien «pre-planificados».

Quiero reconocer además que los equipos presentes en ambas iniciativas han sabido reaccionar prontamente, han sabido adelantarse a los problemas y tomar acciones tempranas.

Por otra parte, ambos proyectos tienen buenos indicadores de seguridad gracias a que han podido crear una cultura en la materia. Esto es difícil establecer y difícil mantener, pero han logrado el apoyo necesario y han contado con un sistema bien robusto. Ahora es muy importante hacer un llamado a mantener este foco porque vienen etapas muy desafiantes en materia de seguridad y la adhesión a los mecanismos de control de riesgos en la materia será fundamental. 

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