Desde sus primeros pasos en El Tesoro hasta Nueva Centinela, la Supervisora de Control de Documentos ha construido una trayectoria profundamente ligada a los proyectos y a la minería. A tres décadas de su primera llegada a Antofagasta Minerals, habla de aprendizajes, oportunidades, mujeres que abrieron caminos y de una compañía que siente como su casa.


Nació en Santiago y a los cinco años su familia se mudó a Arica. Ahí creció mientras el sol, la playa y desierto marcaron sus primeros recuerdos de infancia. Era una vida muy distinta -relata Viviana- estudiaba idiomas, hacía gimnasia y podía moverse fácilmente de un lugar a otro en una ciudad pequeña.
A los 15 años regresó a Santiago y comenzó a trabajar muy joven como asistente comercial en Cemento Melón para luego asumir un desafío por 6 meses en su primer proyecto minero: El Tesoro. Un importante yacimiento de óxidos de cobre descubierto e impulsado a principios de los años 90 por Anaconda Chile S.A. filial de exploración del Grupo Antofagasta y que luego pasó a llamarse Antofagasta Minerals.
¿Y esos seis meses terminaron convirtiéndose en una carrera ligada a los proyectos?
Absolutamente. Llegué a un equipo muy pequeño que estaba desarrollando El Tesoro. Mi función inicialmente era apoyar las traducciones del Estudio de Impacto Ambiental, pero Mario Vega Santis, director del proyecto, me dijo algo que cambió mi trayectoria: “Quiero que vengas con nosotros a todas las reuniones”. Entonces empecé a participar en reuniones de minería, instrumentación, adquisiciones, contratos, ingeniería… ¡Yo quería aprender todo!… y tuve la fortuna de trabajar con personas que tenían muchísimo conocimiento y que, además, eran tremendamente generosas para compartirlo.
¿Antofagasta Minerals fue entonces una escuela profesional para ti?
Sin duda. Gran parte de lo que aprendí sobre proyectos y minería comenzó ahí. Yo era muy curiosa y quería saberlo todo y encontré personas que me dieron espacio para hacerlo.
Después mi carrera me llevó por compañías chilenas e internacionales vinculadas a ingeniería y minería. Trabajé con equipos franceses, australianos y coreanos; participé en proyectos en Chile y en otros países y llegué a Samsung C&T, donde viví una experiencia profesional tremendamente exigente. Pero mucho de lo que había aprendido en El Tesoro seguía en mi ADN.
Y finalmente volví a Antofagasta Minerals. Primero al Proyecto INCO de Los Pelambres y hoy a Nueva Centinela. Por eso siento que, de alguna manera, volví a mi casa.
Has vivido también una transformación importante respecto del rol de las mujeres en minería. ¿Cómo recuerdas esos primeros años?
Era otro mundo. En los años 90 la minería era muchísimo más masculina. Recuerdo perfectamente a Mario Vega Santis diciendo que quería mujeres conduciendo los grandes camiones mineros que se incorporarían a El Tesoro. Eso para la época era una idea tremendamente disruptiva y generaba muchos comentarios como: “¿Van a entrar mujeres a la mina?”.
También cuestionaba que habláramos solamente de “horas hombre”. Él decía: “Aquí también trabajan mujeres”. Estamos hablando de 1994 o 1995. Para mí fue muy potente vivir aquello desde dentro porque eran conversaciones que hoy parecen naturales, pero entonces estaban muy adelantadas a su tiempo.
¿Cómo ves esa evolución después de más de 30 años vinculada a la industria?
El cambio ha sido enorme. Hoy vemos mujeres en distintas disciplinas, en terreno, en posiciones técnicas y profesionales y participando activamente en los grandes proyectos. Yo también he ido creciendo con esa transformación.
En Samsung, por ejemplo, durante un período éramos poquísimas mujeres dentro del equipo minero. Hoy mirar un proyecto como Nueva Centinela y ver la participación femenina permite dimensionar cuánto ha avanzado esta industria. Queda camino, naturalmente, pero la minería que conocí cuando tenía poco más de 20 años es muy diferente a la que vemos hoy.
El proyecto Nueva Centinela también te ha permitido compatibilizar tu desarrollo profesional con la vida personal. ¿Qué significa eso para ti?
Antofagasta Minerals ha sido muy importante en mi crecimiento profesional y también me ha dado oportunidades concretas para seguir desarrollándome. Gracias a becas de estudio entregadas por la compañía pude estudiar primero Ingeniería en Administración de Empresas y posteriormente Ingeniería Comercial.
Además de eso, hay otra dimensión que valoro profundamente también: Mi hermana es una persona fundamental en mi vida y, debido a su condición de Síndrome de Down, necesita de mi cuidado y compañía. La posibilidad de teletrabajar primero en INCO y posteriormente en Nueva Centinela me ha permitido compatibilizar esa responsabilidad familiar con mi carrera y, al mismo tiempo, continuar aportando profesionalmente al desarrollo de la Compañía. Eso es algo que agradezco y valoro mucho de Antofagasta Minerals, porque finalmente detrás de cada trabajador hay también una historia, una familia y responsabilidades personales. He podido seguir creciendo profesionalmente y sin alejarme de mi hermana, que es la persona más importante en mi vida.
Hoy estás nuevamente participando en uno de los proyectos más importantes de Antofagasta Minerals. ¿Qué significa Nueva Centinela para ti?
Es muy especial. Desde 2024 estoy en el proyecto Nueva Centinela como supervisora de Control de Documentos dentro de la Gerencia de Ingeniería y nuevamente estoy viviendo esa experiencia que tanto me gusta: ver cómo un proyecto va tomando forma. Lo cual me enorgullece mucho.
Los proyectos tienen algo muy particular. Comienzan con estudios, documentos, planos, ingeniería y equipos relativamente pequeños, y después uno ve cómo todo aquello empieza a materializarse. Haber vivido ese proceso en El Tesoro, después en INCO y ahora en Nueva Centinela me hace sentir muy afortunada.
EL Grupo Minero ha sido tremendamente importante en mi desarrollo profesional y también en distintas etapas de mi vida. He trabajado en muchas empresas con culturas muy distintas, pero Antofagasta Minerals tiene para mí un significado especial. Aquí comenzó mi historia en minería, aquí encontré personas que confiaron en mí y me enseñaron; y tuve la oportunidad de regresar muchos años después para seguir aprendiendo y aportando… por eso digo que Antofagasta Minerals es como mi casa.

Muchas felicidades para ti eres una mujer muy especial y te deseo lo mejor en tu vida un abrazo grande y gracias por ser mi amiga desde muchos años