Miguel Olmedo: “Este proyecto me dio la oportunidad de volver a casa”

Con casi dos décadas de experiencia, el Subgerente de Control de Proyectos (Wood), analiza su carrera en proyectos, desde sus primeros pasos en Chile hasta desafíos mineros en Perú, Madagascar y, finalmente, Minera Centinela.

Un recorrido profesional marcado por el aprendizaje, el trabajo en equipos multidisciplinarios y una evolución que comenzó como ingeniero junior y que hoy lo encuentra asumiendo responsabilidades gerenciales. Pero detrás de esa trayectoria también hay una historia profundamente personal: la de un “sanfernandino”, padre de cuatro hijos, que encontró en el proyecto Nueva Centinela uno de los mayores desafíos de su carrera y también la oportunidad de volver a Chile para iniciar una nueva etapa profesional junto a su familia. 

¿Cuéntanos quién es Miguel fuera del trabajo?

Primero que todo, soy una persona muy familiar. Estoy casado con Estefanía y soy papá de cuatro hijos: Trinidad y Florencia, dos gemelas de 16 años, y Mateo y Domingo, de 9 y 5 años, respectivamente.

Soy sanfernandino de nacimiento. Vengo de una familia de cuatro hermanos y tengo la suerte de tener todavía a mis padres conmigo: mi papá tiene 92 años y mi mamá, 86. Este año cumplí 50 y, cuando miro hacia atrás, siento que San Fernando fue el mejor lugar donde pude haber crecido, porque tengo recuerdos de una infancia muy sana, muy familiar, de amigos y de jugar en la calle. Viví ahí toda mi infancia y adolescencia, hasta que entré a la universidad en Santiago.

Fuera del trabajo, y considerando lo ajetreada que puede ser la vida en proyectos, intento dedicarle a mi familia la mayor cantidad de tiempo posible. Con Estefanía disfrutamos mucho de acompañar a nuestros hijos en sus distintas etapas. Nos gusta salir, viajar cuando podemos y, sobre todo, compartir tiempo de calidad juntos.

¿Cómo comenzó tu camino profesional y cómo llegaste a la minería?

Salir de San Fernando para estudiar en Santiago fue un cambio importante. No conocía demasiado la ciudad, así que fue un salto grande también en lo personal. Elegí Ingeniería Comercial y con el tiempo confirmé que había sido una muy buena decisión: es una carrera que me ha permitido desarrollarme en distintos ámbitos.

En mi entorno había familiares y amigos que trabajaban en minería, por lo que tenía cierta cercanía con la industria, pero mis primeros pasos profesionales fueron en proyectos de construcción, no necesariamente mineros, trabajando en el área de contratos. Comencé como administrador de contratos y fui acercándome poco a poco al mundo de los grandes proyectos.

Después surgió la oportunidad de postular a Bechtel, que fue mi primera escuela, esta vez para desempeñarme en el área de Control de Proyectos. Entré como ingeniero junior hace más de quince años. Ese fue el inicio de un desarrollo de carrera donde cada experiencia me permitió avanzar mucho y asumir mayores responsabilidades para enfrentar nuevos desafíos.

¿Qué recuerdas de tu primera experiencia en la gran minería?

Mi primera oportunidad no fue precisamente sencilla: era fuera de Chile. Me tocó ir al Proyecto Las Bambas, en Perú. Además de cambiar de industria y de especialidad, significó trabajar en gran altura, en turnos y lejos de mi país. Estuve casi cuatro años y guardo un recuerdo muy bonito de esa etapa, aunque las condiciones no siempre fueron fáciles.

Allí aprendí lo que significa formar parte de equipos multidisciplinarios en proyectos de gran envergadura: la responsabilidad, la exigencia y, especialmente, la necesidad de comprender cómo se conecta el trabajo de cada área con el resultado final. Tuve la oportunidad de comenzar desde una posición junior y conocer el oficio desde la base para ir ganando experiencia.

Las Bambas me dejó algo todavía más importante en lo personal: ahí conocí a mi esposa, Estefania. Así que ese proyecto terminó marcando mi vida en más de un sentido.

¿Cómo llegaste al Proyecto Nueva Centinela?

La historia tiene algo de esos giros inesperados que se dan en la vida. Luego de pasar por otros grandes proyectos en Chile, me encontraba trabajando en Madagascar, en un proyecto minero fast track muy exigente. Tenía el interés de vivir la experiencia de trabajar fuera de Sudamérica y conocer otras culturas, algo bastante habitual en nuestro rubro, y había podido cumplir ese objetivo.

En ese momento apareció Wood y este proyecto. Para mí representó dos cosas muy importantes al mismo tiempo: la posibilidad de volver a Chile para estar nuevamente cerca de mi familia y la oportunidad de sumarme al que considero el proyecto más desafiante de mi carrera profesional.

Por eso mi vínculo con Nueva Centinela es muy especial. No fue solamente un nuevo paso profesional: fue también regresar a casa… ¡y a lo grande!

¿Qué ha sido lo más significativo de participar en este proyecto?

Más allá de la magnitud de la infraestructura que estamos construyendo, lo que más me asombra son las personas. Hemos construido un tremendo equipo y he podido ver cómo, a lo largo de estos años, ha ido creciendo y madurando. La experiencia de cada uno importa, por supuesto, pero también importa muchísimo cómo aprendemos a trabajar juntos.

Hoy estamos enfocados en llevar el proyecto a un cierre exitoso y cuando miro lo recorrido, siento una enorme satisfacción por el nivel que ha alcanzado el equipo y por el trabajo que hemos desarrollado conjuntamente entre Antofagasta Minerals y Wood.

Después de tantos años trabajando en grandes proyectos: ¿Cómo ves lo que viene para la minería?

En todos mis años de carrera he visto cómo la industria ha pasado por distintas etapas. Hoy veo un período de mucha actividad y oportunidades para seguir desarrollando proyectos durante los próximos años en Chile. Al mismo tiempo, vamos a observar cómo la tecnología se integra cada vez más a las actividades que tradicionalmente han sido desarrolladas por las personas.

Mi expectativa es que encontremos una buena armonía entre mejorar nuestros procesos y seguir generando oportunidades para la gente, porque detrás de cada profesional hay también una familia y un proyecto de vida. La tecnología puede ayudarnos muchísimo y transformar la manera en que trabajamos pero las personas y su capacidad de aportar seguirán siendo fundamentales.

En lo personal, quiero seguir trabajando en proyectos. Me entusiasma participar en equipos, liderarlos y enfrentar desafíos donde mi experiencia contribuya a obtener resultados exitosos. Me interesa seguir creciendo profesionalmente, dando cada paso en el momento adecuado y aprovechando las oportunidades que me permitan continuar aprendiendo.

Finalmente, ¿Qué les dirías a quienes están comenzando su carrera profesional?

Les diría que, como en cualquier actividad de la vida, tienen que enamorarse de lo que hacen. Creo que las cosas que se hacen con pasión tienen un valor que va mucho más allá de cualquier tecnología, tarea o proceso.

Sean apasionados en lo que hacen. Con el tiempo se van a dar cuenta de que cada tarea, cada desafío y cada experiencia forman parte de algo mucho más grande.

Y quizás esa sea una de las mayores satisfacciones que entrega trabajar en grandes proyectos: después de años de esfuerzo, desafíos y aprendizajes, poder mirar hacia atrás y reconocer que construiste algo grande junto a otras personas. Eso es realmente maravilloso.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *