Carlos Barraza: “Descubrí mi vocación en la prevención de riesgos”

Después de casi 35 años de trayectoria laboral, hoy trabaja en el proyecto de expansión de Minera Centinela como parte del equipo de seguridad y salud ocupacional.

Antes de comenzar la construcción de las obras de Nueva Centinela, Carlos Barraza ya conocía este territorio como Ingeniero de Ejecución en Metalurgia. Su historia profesional ha estado vinculada a distintos proyectos de Antofagasta Minerals, incluyendo el –entonces denominado– Proyecto de Desarrollo Minera Centinela (DMC).

Si tuvieras que describir a Carlos en tercera persona: ¿Qué dirías de él?

Diría que Carlos es un hombre de 61 años, próximo a cumplir 62. Ingeniero de ejecución en Metalurgia, especializado en prevención de riesgos a través de Sernageomin, que nació en Chuquicamata y conoce muy bien el desierto y la minería. Actualmente vive en Calama, porque decidió quedarse en su tierra.

También diría que tiene cerca de 35 años de experiencia laboral, que ha pasado por distintas etapas y que ha vivido procesos de cambio y adaptación que lo llevaron a buscar nuevos caminos para desarrollarse profesionalmente.

Y, por supuesto, diría que Carlos ama profundamente a su familia. Que está casado y tiene dos hijos profesionales, de 26 y 28 años, algo que lo llena de orgullo y por lo que está muy agradecido con la vida.

Tu relación con este distrito minero comenzó mucho antes de la construcción de Nueva Centinela. ¿Cómo se fue desarrollando esa historia?

Ser de esta zona me ha permitido comprender profundamente el valor de la minería y el aporte de Antofagasta Minerals al desarrollo de la región y del país.

Hace más de 15 años comencé a trabajar en distintas actividades de exploración del Grupo Minero. En esa etapa participé en campañas de sondajes y trabajé con diferentes empresas contratistas.

También tuve la oportunidad de trabajar directamente para Antofagasta Minerals en el Proyecto Encuentro Sulfuros y, posteriormente, continué como contratista en distintas iniciativas del Grupo Minero, hasta que en 2020 surgió una nueva oportunidad.

Recuerdo que ese año comenzamos con algunos trabajos relativamente pequeños en lo que entonces conocíamos como el Proyecto de Desarrollo Minera Centinela (DMC), hoy Nueva Centinela. Lo que inicialmente parecía un trabajo acotado comenzó a crecer rápidamente hasta transformarse en uno de los megaproyectos mineros más importantes del país.

Cuando miro hacia atrás, me siento muy orgulloso de lo que hemos logrado como equipo y de haber tomado la decisión de continuar trabajando en Centinela.

Llevo prácticamente seis años acompañando directamente la evolución de este proyecto, además de toda la experiencia anterior que tuve trabajando en el Distrito Minero Centinela, desempeñando distintos roles.

Ha sido muy motivador ser parte de esta transformación y pensar en el legado que estamos construyendo todos los días.

Tu formación original es la metalurgia: ¿Cómo te encontraste con la prevención de riesgos?

Eso ocurrió hace varios años, en un momento en que tuve que tomar decisiones muy importantes.

Como ingeniero metalúrgico trabajé durante varios años desempeñando distintas responsabilidades. Fui jefe de turno e incluso administrador de contrato.

A comienzos de la década de 2000, la industria minera atravesó un período complejo, marcado por los efectos de la crisis asiática y las dificultades del mercado del cobre. Las oportunidades laborales disminuyeron considerablemente y, en ese contexto, un colega me planteó una idea que terminó cambiando mi futuro profesional: “¿Por qué no haces el curso de Sernageomin y trabajas como experto en seguridad?”, me dijo.

La idea me entusiasmó. Realicé el curso y logré acreditarme como experto Sernageomin categoría B. Eso fue alrededor de 2004 y, desde entonces, continué desarrollándome en prevención de riesgos, principalmente vinculado a proyectos mineros.

Recuerdo que en ese momento lo sentí casi como una obligación, porque necesitaba reinventarme profesionalmente. Sin embargo, hoy miro hacia atrás y creo que fue una excelente decisión, porque realmente me encanta lo que hago.

¿Qué descubriste en la prevención de riesgos que te motivó a convertirla en tu especialidad?

Principalmente, el contacto con las personas. En prevención uno tiene que estar con los trabajadores, conversar con ellos, conocer lo que hacen y comprender las dificultades que enfrentan. Uno puede entregar conocimientos, pero al mismo tiempo aprende muchísimo de quienes están ejecutando directamente los trabajos.

Eso comenzó a gustarme cada vez más.

Me interesó la gestión de seguridad, la prevención de riesgos y también profundizar mis conocimientos sobre los estándares, reglamentos y herramientas necesarias para ejercer esta profesión.

Con los años comprendí que prevenir no consiste solamente en conocer una norma. Hay que relacionarse con las personas y lograr que aquello que queremos transmitir tenga sentido para ellas.

Se trata de influir positivamente en las conductas y fortalecer la conciencia de seguridad, para que cada trabajador comprenda la importancia de cuidarse y cuidar a los demás.

Después de haber participado en tantos proyectos: ¿Qué características hacen de Nueva Centinela una experiencia especial para ti?

Este proyecto ha sido especial para mí, precisamente por la manera en que fue creciendo y porque he tenido la oportunidad de estar permanentemente en terreno, siendo testigo de sus avances.

Cuando comenzamos, los trabajos eran puntuales y relativamente sencillos. Después, las actividades comenzaron a expandirse y fuimos conociendo a las personas y formando equipos muy comprometidos.

Una característica que valoro especialmente es la cercanía. Siento que este ha sido un proyecto que valora a las personas y, para quienes trabajamos en prevención, eso es fundamental.

Se ha construido una relación respetuosa entre los integrantes de los equipos, independientemente de sus cargos o de las empresas a las que pertenecen.

Eso permite algo muy importante: conversar directamente y generar confianza.

Cuando existe esa cercanía, también tenemos mayores posibilidades de que los mensajes relacionados con seguridad sean escuchados, comprendidos y llevados a la práctica.

En Antofagasta Minerals, la seguridad es un compromiso que se renueva todos los días: ¿Cómo has vivido esa responsabilidad?

La seguridad es un trabajo diario. Nunca podemos pensar que, porque obtuvimos un buen resultado ayer, nuestra tarea está terminada.

Durante 2025 logramos cerrar con buenos indicadores de seguridad en el proyecto y considero que ese fue un hito importante, fruto del trabajo y compromiso de muchas personas.

Cuando uno logra acercarse a los trabajadores, conversar con ellos y hacerlos parte de la prevención, ellos también comienzan a asumir un rol mucho más activo.

Por eso creo que la cercanía es tan importante. La seguridad se construye todos los días y tenemos que seguir fortaleciéndola permanentemente.

Al mirar estos 35 años de trayectoria, ¿cuáles son las experiencias que más valoras de tu camino profesional?

Me siento muy orgulloso. Gracias a mi carrera he podido conocer muchos lugares, muchas personas y distintas maneras de trabajar. Cada experiencia me ha entregado algo valioso.

Creo que todo eso me ha enriquecido en lo personal y ha sido fundamental para mi desarrollo profesional.

Cuando uno lleva tantos años trabajando, se da cuenta de que la experiencia no está formada solamente por los cargos que ha ocupado. También está en las personas que conoció, en las situaciones difíciles que tuvo que enfrentar, en las veces que tuvo que comenzar nuevamente y en todo lo que fue aprendiendo durante ese camino.

Después de una carrera tan extensa, ¿qué nuevos propósitos te gustaría cumplir en los próximos años?

Naturalmente, pienso en mi jubilación, pero no me imagino dejando completamente de aportar.

Después de jubilar quiero seguir compartiendo parte de la experiencia que he adquirido durante todos estos años, quizás realizando asesorías, capacitaciones o apoyando determinadas gestiones.

Probablemente lo haría de una manera menos intensa, pero manteniéndome relacionado con aquello que conozco y que me gusta hacer.

En prevención, además, nunca se termina de aprender. Las leyes cambian, aparecen nuevos decretos y los profesionales tenemos que mantenernos permanentemente actualizados.

Ese es un tema que me interesa mucho. Me gusta conocer las nuevas normativas, estudiarlas y compartir esa información con otros colegas.

A veces uno puede incentivar a otras personas a mantenerse actualizadas y creo que esa también es una manera de seguir aportando.

En una trayectoria marcada por tantos desafíos y cambios, ¿qué importancia ha tenido tu familia?

Mi familia ha sido fundamental. El apoyo de mi señora y de mis dos hijos me ha acompañado durante toda mi trayectoria. Han estado conmigo en los buenos momentos, pero también en aquellos que han sido más difíciles.

En una carrera tan larga existen períodos en que las cosas salen bien y otros en que, por distintas circunstancias, uno puede quedarse sin trabajo y tiene que volver a comenzar.

En todos esos momentos siempre he contado con el apoyo de mi familia.

Creo que eso es lo que más me ha motivado a seguir adelante, continuar trabajando con el mismo compromiso y tratar siempre de hacerlo mejor.

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