Javier Chacana: “Siento a la empresa como parte mía, porque la tomé desde cero”

El ayudante de geología ha recorrido 18 años desde los primeros sondajes de Esperanza hasta la operación actual.

Cuando Javier Chacana (59), oriundo de Ovalle, llegó en 1999 a lo que hoy es Minera Centinela, un campamento de no más de 60 personas en medio de los primeros sondajes del rajo Esperanza. Desde entonces, ha sido testigo del crecimiento de la Compañía, recordando un momento que quedó grabado en su memoria, mientras se desempeñaba como supervisor de sondajes.

En una jornada que parecía rutinaria, una alerta cambió el curso de la exploración. “En ese lugar salía pura grava, pero al operador le pareció extraño lo que encontró. Me llamó, fuimos a ver y era distinto: era una concentración de cobre”, recuerda. Ese hallazgo marcaría el inicio de la confirmación del potencial del yacimiento y el comienzo de una historia que Javier ha acompañado desde sus orígenes.            

Crecimiento continuo

Al revisar la muestra y ser confirmada, el sector comenzó a llenarse de gente. Con el tiempo, ese punto sería reconocido como el pórfido del rajo Esperanza. Pero no fue hasta 2008 cuando la Compañía inició su crecimiento sostenido, incorporando a los primeros operadores mina. “Nosotros pensábamos, con un colega: ‘ojalá que esto fuera una minera grande y poder tomarla desde el comienzo’. Nunca imaginamos que iba a ser tanto, es un orgullo ver ese cambio”, cuenta.

Javier hoy suma en total 27 años de carrera en la industria minera. “He trabajado y he sacado adelante a mis hijos, junto con el esfuerzo y dedicación de mi esposa.  Hoy todos son profesionales gracias a mi trabajo aquí”, comenta. En sus 18 años en Centinela ha desempeñado distintos roles: partió como supervisor de sondajes, también como campamentero, resguardando instalaciones en etapas de exploración, y actualmente forma parte del equipo de geología.

En este recorrido incorporó nuevas herramientas y aprendizajes como el uso de un software especializado. Además, ha visto los cambios del rubro en la conformación de los equipos. “Hoy trabajo con personas más jóvenes, y también ha habido una incorporación fuerte de la mujer, algo muy positivo”, destaca.

Sello de Liderazgo

Ese desempeño ha sido destacado en cada uno de los Sellos de Liderazgo: desde ‘Me hago cargo’ hasta ‘Impulso la mejora continua’; ‘Actúo mirando hacia el futuro’; ‘Me desarrollo y desarrollo a otros’; e ‘Integro perspectivas diversas’. Distinciones que, más que hitos aislados, reflejan una forma consistente de hacer las cosas, donde conviven la exigencia, el aprendizaje continuo, el respeto por las personas y un sello personal marcado por la cercanía.

“Los reconocimientos llegan solos cuando uno hace bien el trabajo y se preocupa de las personas”, afirma. En ese sentido, gran parte de su liderazgo tiene origen en una enseñanza que lo acompaña desde joven. “Mi papá me dijo que tenía que ser el mejor en todos los trabajos, y eso se me quedó grabado”, recuerda.

Ese principio se traduce en acciones concretas en su día a día: promover la seguridad, enseñar a otros y generar ambientes de trabajo respetuosos. “Si llegamos sanos al trabajo, tenemos que volver sanos a la casa. Eso no lo transo. Además, siempre trato de hacer un ambiente grato, con respeto. El humor ayuda, pero siempre cuidando a las personas”, comenta.

ADN CENTINELA

Para Javier, ser parte de Centinela no es solo un aspecto laboral, sino una historia personal. “Yo veo la empresa como parte mía, porque la tomé desde cero”, señala rememorando sus inicios. De cara al futuro, su motivación está en dejar una huella en las personas. “Quiero que se acuerden de mí porque aprendieron algo, no solo porque trabajamos juntos”, dice.

Tras casi dos décadas en la Compañía, su mensaje es claro y sencillo: “Gracias por la oportunidad, porque aquí he conseguido muchas cosas”.

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