La planificadora de Mantenimiento encontró un espacio para desarrollarse y hacer realidad sus metas


Cuando Ana Supanta ingresó a Minera Centinela, en diciembre de 2024, imaginaba que su camino como supervisora en entrenamiento la llevaría a alguna de las áreas más conocidas de la operación. Sin embargo, el destino fue Muelle, un lugar que hasta ese momento conocía poco y que significó un desafío inesperado.
“Al principio tuve miedo, porque en los tres años que llevaba el programa de supervisoras en entrenamiento nadie había ido a Muelle. Era algo que no se conocía mucho”, cuenta. Pero esa primera impresión cambió rápidamente. Desde su llegada, encontró un equipo cercano y una cultura que facilitó su adaptación y le permitió sentirse parte. “Desde el minuto uno fui bien recibida. Eso me incentivó a dar lo mejor de mí y a jugármela por conseguir el cargo de titular”.
Cultura de desarrollo
Tras completar su proceso de formación, Ana asumió como planificadora de Mantenimiento Eléctrico – instrumentista. Desde ahí, busca aportar nuevas perspectivas y transformar las oportunidades de mejora que identifica en propuestas concretas que contribuyan al área.
Para Ana, su experiencia en Muelle es también una muestra de las oportunidades de desarrollo que entrega el programa Supervisoras en entrenamiento (SEE), permitiendo a sus participantes conocer distintas áreas de la operación, asumir nuevos desafíos y descubrir espacios donde pueden desarrollar sus capacidades y aportar desde sus intereses y fortalezas.
En este camino, destaca a Claudio Cuello, quien la acompañó durante su formación en planificación y fue clave en su aprendizaje del cargo, y a Miguel Roa, quien le enseñó el proceso operativo desde la perspectiva del mantenimiento y la motivó a descubrir una rama profesional que hoy la apasiona. A ellos, se suma, Miguel Jiménez, superintendente de Muelle, quien desde su llegada la ayudó a descubrir un equipo cercano y familiar. Una experiencia que también le ha permitido ser testigo de cómo Muelle ha ido ganando mayor visibilidad dentro de la Compañía.
“Desde que Ana llegó a Muelle mostró muchas ganas de aprender y aportar. Su mirada fresca y su disposición a buscar oportunidades de mejora han sido un aporte para el equipo. Parte de nuestra cultura es justamente generar espacios para que las personas puedan desarrollar sus capacidades y hacer realidad sus ideas”, destacó Jiménez.
Para la planificadora de Mantenimiento, contar con estos espacios ha sido fundamental para aportar desde su rol. “Cuando uno tiene la oportunidad de presentar sus ideas y estas son impulsadas, se genera un ambiente positivo. Eso permite que las mejoras no se queden solo en una idea, sino que puedan hacerse realidad”.

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