La Compañía puso a prueba su capacidad de respuesta frente a una emergencia simulada, integrando a la brigada, Protección Industrial, y a la Central de Comunicaciones.


Una alerta moviliza al equipo. El Centro de Comunicaciones (CECOM) recibe el aviso y activa el protocolo. En minutos, la brigada se desplaza hacia el punto definido en el Centro de Entrenamiento, donde un incendio estructural simulado exige una respuesta inmediata y coordinada.
Minera Centinela ejecutó un nuevo simulacro de código 2 con el objetivo de evaluar su preparación ante emergencias. La actividad integró a la brigada de emergencia de Brysa, también al equipo de Rommex de Protección Industrial, quienes actuaron bajo los procedimientos establecidos.
“Estos ejercicios requieren planificación rigurosa y una estrategia clara. Nos permiten medir qué tan preparados estamos para enfrentar una emergencia real y actuar a tiempo para evitar que un incidente escale en gravedad”, explicó el gerente de Seguridad y Salud Ocupacional, Jorge Yoma.
Durante el ejercicio, los equipos desplegaron recursos y aplicaron tácticas de control de incendios, priorizando tiempos de respuesta, seguridad y toma de decisiones en terreno. En paralelo, CECOM monitoreó el desarrollo de la emergencia simulada, gestionando la información crítica para una intervención efectiva.
La brigada de Brysa cuenta con tres carros de emergencia con capacidad de 4.000 litros de agua cada uno, lo que asegura autonomía operativa en los primeros minutos de respuesta. Además, el personal utiliza equipos de protección especializados, como trajes de material ignífugo Nomex y sistemas de respiración autónoma, que permiten enfrentar condiciones de alta temperatura y ambientes complejos.
“Este simulacro nos ayuda a mejorar técnicas, identificar brechas y optimizar los tiempos de respuesta. Aquí cada minuto cuenta, y la coordinación entre equipos resulta fundamental para enfrentar correctamente una emergencia”, señaló el administrador de contrato de Brysa, Felipe Jadrijevic.
Este tipo de instancias permite identificar oportunidades de mejora, fortalecer la articulación entre áreas y optimizar la ejecución en escenarios exigentes. Con ello, la Compañía refuerza su capacidad de respuesta y avanza en una gestión preventiva orientada a proteger a las personas, las instalaciones y la continuidad operacional.

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